CURADORMAG | David Catá
David Catá
526
single,single-post,postid-526,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode-theme-ver-6.1,wpb-js-composer js-comp-ver-4.3.5,vc_responsive
CimientosCC-970x727

03 dic Diciembre con David Catá

 
El trabajo de David Catá establece un juego entre la memoria personal y el acto creativo. Un acto temporal que queda registrado a través de la fotografía, la vida, la pintura, e incluso la escultura.

El poder de evocación de los objetos personales y las fotografías de su álbum familiar le sirven como inspiración. A través de ellos reflexiona sobre el tiempo, la memoria y la forma de dilatar el proceso del olvido, valiéndose de elementos efímeros como el hielo, el hilo, dientes de león, sal…

En ocasiones es su propio cuerpo el que se convierte en soporte artístico de su entorno y sus vivencias. Los cosidos y fisuras realizados sobre su piel pretenden ser una metáfora de la indisoluble simbiosis entre el paso del tiempo y el olvido. Su obra aspira a la conservación del tiempo pasado por medio de la huella memorial, corporal, fotográfica, videográfica… Es un trabajo que va más allá de una búsqueda estética. Sus vídeos performáticos son un ejercicio catártico, en ellos planta cara al olvido y a la tristeza que nos deja la falta del ser querido, haciendo carne el sufrimiento se desprende físicamente de él de una vez por todas. Lo efímero de la vida, la huella física e inmaterial, el dolor… Están estrechamente ligados a su trabajo.

Todas las personas que conocemos nos marcan de alguna manera. Su imagen se proyecta sobre nosotros, recordándonos de dónde venimos. Sus vidas se convierten en parte de la nuestra. Cada puntada sobre mi piel los representa, el dolor físico no es frontera, nos une más, al pensar que mi mano ha sido marcada en un acto de afecto; al pensar que en su momento mi mano ha tocado su mano. 

1DC

 

 

 

 

 

Por David Catá

Alejandro Meitín
Alejandro Meitín
meitin@curadormag.com